La gastronomía manchega se caracteriza por ser una cocina recia, contundente y sabrosa, de sabores fuertes que aportan innumerables sensaciones al paladar, platos sencillos hechos con buena materia prima de la tierra y cuyos orígenes hay que buscarlos en el sustento de las gentes del campo para afrontar las duras jornadas de trabajo.
Hay dos sabores de espectacular fama, que son los que homogenizan toda La Mancha, los quesos artesanos y el extraordinario vino, un fabuloso maridaje para cualquier tentempié o comida y que ha traspasado todas las fronteras.
El laurel, el ajo o el tomillo sirve de condimento para muchos platos de la cocina más tradicional, sin duda las migas de pastor, los duelos y quebrantos, las gachas y los gazpachos son los platos más conocidos de nuestra gastronomía más tradicional y a los que se unen los dulces típicos de nuestros pueblos como la bizcochá de Alcázar, las flores manchegas, el arrope de Herencia o Pedro Muñoz o las torrijas de Socuéllamos.